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domingo, 17 de junio de 2012

ESTRUCTURA ECONOMICA VENEZUELA SIGLO XX

EVOLUCIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA EN VENEZUELA DESDE 1958 HASTA HOY
La actividad económica durante el período 1958-1973
A partir de 1958, se intentó reorientar a la economía venezolana hacia un proceso de industrialización sustitutiva de importaciones. De 1958 a 1973, el Producto territorial bruto (PTB) creció en un promedio anual de 5,4%, consecuencia del relativo estancamiento de los ingresos por exportaciones, los cuales se mantienen en unos US $ 2.550.000.000, en virtud de la debilidad del mercado petrolero mundial. En éste período, la economía del país continuó descansando en la explotación de sus recursos naturales (petróleo y hierro), que generaba, en 1973, un 23,2% del PTB, un 70% de los ingresos ordinarios del Estado y un 93% de los ingresos por exportación.
Una nueva Ley de Reforma Agraria es promulgada en 1960, pero su aplicación no logra impulsar un crecimiento dinámico del sector agrícola, el cual apenas logra sobrepasar el 6% del producto territorial bruto.
Se acelera el proceso de urbanización de la población: en 1970, la población urbana representa más del 75% del total. Para 1972, el sector primario de la economía emplea un 20% de la población activa; el secundario un 28% y el terciario el 52% restante. El período considerado sentó las bases de una renovada modernización del país, reanudando el sector público sus intentos de participación en la actividad productiva, principalmente a través de SIDOR , de la Corporación Venezolana del Petróleo y de la industria petroquímica en sus plantas de Morón y El Tablazo.
El llamado “Boom” petrolero
A fines de 1973, como consecuencia de la enorme influencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), aumentaron sustancialmente los precios mundiales del petróleo. En los años siguientes, hasta mediados de 1981, se efectuaron otros aumentos de precios. El alza del petróleo dio lugar a una expansión considerable y sostenida del ingreso fiscal en Venezuela y permitió la reducción de la producción de crudo en un 40%. La expansión fiscal, entre 1973 y 1982, fue del orden de 600%. Parte de ese ingreso fue ahorrado a través del Fondo de Inversiones de Venezuela pero la mayor parte fue gastada, ocasionándose así una expansión acelerada de las magnitudes económicas, financieras y monetarias, y también el resurgimiento de presiones inflacionarias.
No obstante, los ambiciosos programas gubernamentales del período 1974-1978 requirieron para su financiamiento global la utilización del crédito público, de tal modo que la deuda oficial registrada y autorizada creció fuertemente, hasta colocarse, al cierre de 1978, en un equivalente de US $ 15.000.000.000 la externa, y en Bs. 20.000.000.000 la interna.
La Nacionalización del petróleo y el hierro:
Entre 1974 y 1975, el Gobierno nacional decretó la reserva al Estado de la industria petrolera y de la minería de hierro, hasta entonces explotadas por capital extranjero. Como consecuencia de ese decreto, fueron expropiados los activos reales de las compañías concesionarias en el país y revirtieron a la nación las concesiones vigentes para ese momento. La explotación de hidrocarburos en todas sus fases -desde la exploración hasta la venta de crudos y productos en los mercados interno e internacional- pasó a ser potestad exclusiva del Estado, que la realiza a través de un conjunto de empresas operadoras con una casa matriz denominada Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Sin embargo, las ex concesionarias mantuvieron, por algún tiempo, su vinculación con la actividad petrolera venezolana mediante convenios de comercialización internacional y de suministros tecnológicos, los cuales se modificaron paulatinamente para reducir la dependencia con respecto a aquéllas, y desarrollar con autonomía las operaciones convencionales así como las de investigación tecnológica. El fin del Boom petrolero y su impacto en la economía venezolana durante los años Ochenta
En 1979, con el nuevo gobierno constitucional encabezado por el Dr. Luis Herrera Campins, la política económica se modificó, orientándose a un reajuste del gasto público y de otras dimensiones de la economía implementándose políticas tendientes a lograr la liberación de los precios de un gran número de artículos. El ingreso obtenido por la exportación de hidrocarburos alcanzó durante el período 1980-1981 a un promedio anual de US $ 18.000.000.000. Ello permitió realizar una importación de bienes y servicios del orden de US $ 13.000.000.000 anuales y acumular reservas internacionales que se situaron, al cierre de 1981, en US $ 8.600.000.000.
El mercado interno de hidrocarburos estuvo ampliándose esos años, principalmente en virtud del subsidio de que gozó por parte del Estado venezolano.
No obstante, el ingreso petrolero nacional mostró aumentos significativos hasta 1982, la actividad económica interna se debilitó notablemente ; la rama más deprimida fue la de la construcción, lo que afectó desfavorablemente a otras ramas vinculadas con ésta. En los años posteriores a 1982 la agricultura y la industria manufacturera acusaron oscilaciones sensibles en sus niveles de actividad, pero con tendencia positiva, tendencia que se mantuvo hasta 1989, pues en ese año se produjo fuerte reajuste general de la economía, con el cual esas actividades sufrieron una considerable contracción. La importación de bienes y servicios fue aumentando durante la década de 1980 y primeros años de la de 1990, con la excepción de 1989 cuando, como todas las variables macroeconómicas, acusó un considerable descenso.
En 1983, año significativo en la evolución económica venezolana, el Gobierno decretó una modificación importante del régimen cambiario: se sujetó a control el ingreso y el egreso de divisas y se fijaron tipos diferenciales de cambios aplicables a diferentes transacciones corrientes y de capital, dándose prioridad a las importaciones consideradas esenciales para la producción y el consumo, al servicio de la deuda externa y transferencia para becas de estudios, entre otras necesidades.
En 1986 la caída de los precios del petróleo fue casi vertical, en una proporción superior al 100%, hecho que debió reflejarse en la economía bajo la forma de una contracción más acentuada que la de años anteriores, ante la cual el Gobierno adoptó una política de estabilización de la actividad económica, mediante la expansión del gasto público y el estímulo al empleo laboral, de tal manera que en el año considerado el producto interno bruto aumentó en una proporción de 5% y la tasa de desempleo bajó a 10%. Desde luego, esa expansión fue financiada con reservas fiscales y monetarias.             
La importación de bienes aumentó en un 6%, mientras la exportación se redujo en un 39%. Las reservas internacionales del país disminuyeron en US $ 3.892.000.000, situándose al cierre de 1986 en US $ 12.800.000.000.
El Reajuste y la reorientación de la economía venezolana entre 1989 y 1993
La etapa comprendida entre 1989 y 1993 se caracteriza por un cambio importante de la política económica oficial, en el sentido de la promoción de una economía liberal de mercado: se liberan los mercados de divisas, bienes, dinero y factores productivos; el Gobierno suprime numerosos controles y mecanismos de regulación e intervención en la actividad económica, reduce subsidios, implanta un programa de reducción arancelaria aduanera, se decide la privatización de empresas del Estado, con la excepción de las consideradas básicas y estratégicas, como la del petróleo y la electrificación del Caroní. Todo esto se orienta al desarrollo de las fuerzas económicas privadas con la menor intervención oficial.
Para fortalecer la balanza de pagos y las reservas monetarias del país, así como también para propiciar un nuevo refinanciamiento de la deuda externa con los acreedores, el Gobierno se compromete con el Fondo Monetario Internacional en una carta de intención a efectuar las medidas necesarias para el ajuste macroeconómico, la estabilización monetaria cambiaria y de precios y la conversión de la economía mixta o intervenida en una economía abierta del mercado.
Esta transición a una nueva dinámica económica no se efectuó sin traumas sociales: manifestaciones violentas de inconformidad popular tuvieron lugar a fines de febrero de 1989 y el índice de conflicto laboral ascendió durante el año. Ramas de la producción agrícola y manufacturera sufrieron quebrantos, el consumo se contrajo en una proporción considerable en términos reales. Fue un año de crisis, reajuste y transición, a consecuencia del tratamiento de “choque” que se aplicó entonces.              
En el período 1990-1993, en que se procuró por parte del Gobierno el desarrollo de una economía liberal de mercado, la coyuntura económica fue afectada por diferentes contingencias. En 1990 el producto interno bruto creció a la tasa de 6,5%; en 1991 el crecimiento fue de 10,4% y en 1992 de 6,8%; pero en 1993 el PIB registra un descenso del orden del 2%. En 1990 la guerra del golfo Pérsico permitió una recuperación considerable de los precios del petróleo, lo que contribuyó a la reactivación de la economía a través del gasto público; el ingreso extraordinario de divisas como resultado de ese suceso fue de aproximadamente US $ 4.000.000.000.